

La Danza clásica, se configura como un género dancístico marcado por un contexto histórico con orígenes en el Renacimiento.
Su práctica proyecta el desarrollo de habilidades y destrezas motrices que se impregnan por una técnica exigente que basa su proceso en el movimiento fluido y controlado del cuerpo por el espacio, proyectado desde la estabilidad y coordinación, pero fundido a su vez desde la expresividad y sensibilidad artística. Todo ello, manifestado a través de un código amplio de movimientos que conforman el vocabulario dancístico que identifica este género, desvelando así la técnica de la Danza clásica propiamente dicha.
Los diferentes matices, técnicos y expresivos han dado lugar a través de los tiempos a diferentes escuelas o métodos de Danza clásica: la Escuela francesa, Escuela rusa, Escuela italiana, Escuela danesa y Escuela americana.
Hoy en día se constituye también como la técnica base de otras disciplinas de danza (como son la Danza contemporánea y Danza española), o deportivas (gimnasia rítmica, patinaje artístico, etc.)